Guillermo Rodriguez
sábado, 27 de marzo de 2021
jueves, 13 de marzo de 2014
La fuente de salud total
DIOS FUENTE DE SALUD INTEGRAL
“Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Deuteronomio 7:9-15; Salmo 32:1-11
Nuestro espíritu está diseñado para estar en comunión con Dios y recibir el fluir del agua viva que es su amor, dando equilibrio y armonía a todo nuestro ser, manteniendo la salud o permitiéndonos recuperarla si la hemos perdido. Por el contrario, una vida ajena a Dios o no entregada a su señorío trae como consecuencia que el espíritu y el alma queden expuestos al inclemente sol de las presiones externas y de nuestra misma naturaleza pecaminosa que batalla en nuestro interior por tomar el control de nuestra vida.
El terreno de nuestra alma termina convertido en un desierto, una tierra seca que se resquebraja, surgiendo en medio de sus grietas, como gigantescos cardos y espinos, los conflictos. Todo este desequilibrio es comunicado finalmente a nuestro cuerpo, quien como una esponja recibe todo lo que afecta al espíritu y al alma, reaccionando con enfermedades de diversa índole.
Ante esta dura realidad, se erige la voz esperanzadora de nuestro Padre celestial: “Yo soy Jehová tu sanador”. Los hijos de Dios debemos sentirnos seguros y felices, pues tenemos un Terapista divino que puede resolver todas nuestras necesidades, ya sea que pertenezcan al espíritu, al alma o al cuerpo. Él puede sanar todos nuestros conflictos y heridas. Él puede llenar todos nuestros vacíos y resolver todas nuestras necesidades. A través de su Hijo, nuestro Padre Dios nos ha manifestado la abundancia y generosidad de su amor, y la sanidad integral para nuestra vida forma parte de su propósito. Es inexplicable entonces cómo siendo hijos amados de Dios, no estemos disfrutando de esta salud completa y total.
Recordemos lo que nos dice Juan 10:10b: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” y 3 Juan 2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.
Podemos sentirnos totalmente seguros al abandonarnos en las manos del Terapista por excelencia, Jesucristo, ya que su principal motivación para sanarnos es, más que su poder, su infinito amor. ¡Nosotros podemos apropiarnos hoy de ése amor, agradecerle y disponernos a disfrutar de salud total!
HABLEMOS CON DIOS
“Padre bueno gracias por permitirnos estar nuevamente en Tu compañía, humildemente reconocemos que alejarnos de Ti es tristeza, desasosiego y enfermedad para nuestro espíritu, alma y cuerpo, pero el acercarnos, es el bien, y el disfrutar de Tu amor, y salud. Por eso renovamos nuestra entrega a Ti este día, rindiendo nuestras vidas a tu señorío, para que Tu Santo Espíritu traiga la armonía y el equilibrio que todo ser necesita. Así nos mantendremos sanos y seremos felices. Dios mío, Tu perdón nos llega a todos como una bendición, borra nuestros pecados y rebeldías. Tú bendices y declaras inocentes, a los que no actuamos con malicia. Mientras callamos nuestros pecados se envejecieron nuestros huesos y las fuerzas se nos fueron acabando de tanto llorar. Pero te los confesamos y no ocultamos nuestra maldad, nos decidimos a reconocerte que habíamos sido rebeldes contigo, y Tú, mi Dios, nos perdonaste, por eso los que Te amamos oramos a Ti en todos los momentos de angustia.” Amén
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.
rc
lunes, 4 de febrero de 2013
MAS QUE VENCEDORES
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37
¿Quién de nosotros quisiera conocer el secreto para triunfar en la vida? Pues bien, esto no es algo inalcanzable para el hijo de Dios. El apóstol Pablo afirma que podemos ser victoriosos porque lo tenemos a Él, el poder más grande que existe, el que creó los cielos y la tierra, el que tiene todo bajo control. Esta fue una enseñanza esencial en la vida de este gran hombre, quien se vio sometido permanentemente a muchas pruebas y dificultades, en medio de las cuales aprendió a confiar plenamente en el Señor, a disfrutar del regalo de su amor y a no dudar, de su cuidado y protección. Él descubrió fruto de una vida de oración y comunión con Dios, que cuando más débil era, cuánto más vulnerable estaba, cuánto más peligrosas eran las circunstancias que lo rodeaban, su Padre celestial, más cerca estaba de él, transformando su debilidad en fortaleza y haciéndolo todo un vencedor.
Esta fue la enseñanza que Jesús transmitió a sus discípulos, luego de que les faltara la fe en medio de la prueba. Desconfiaron de su amor, de su cuidado y protección. Pero la razón de esto, era que no habían definido realmente en sus corazones, quién era Jesús. Tal vez lo consideraban un gran maestro, pero no el Hijo de Dios, y por eso, cuando la tormenta arreció y la barca comenzó a anegarse, temieron por su vida y reclamaron al Señor: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”
Tengamos presente que las pruebas son herramientas usadas por Dios para fortalecer nuestro carácter, cuando ya de antemano, hemos cultivado una profunda relación con Él, que nos permite conocerlo y mantenernos firmes confiados en su amor hasta ver la respuesta sobrenatural que Él siempre nos dará. Dios nunca llega un minuto adelantado ni un minuto retrasado; Él siempre llega a tiempo. Tampoco es indiferente, pues siempre está esperando que recurramos a Él para ayudarnos, fortalecernos y consolarnos, para que comprendamos que nada puede separados de sus manos, pues aunque lleguen vientos recios o malas noticias, por encima de todo está su amor incondicional que nos llevará a experimentar la victoria. Hoy hagamos una lista de aquellas cosas que creemos que nos impiden ser victoriosos: falta de dinero, mala relación con la familia, desempleo, enfermedad. Tomemos la decisión de no derrotarnos y creamos que “somos más que vencedores”, sabiendo que su amor nunca nos faltará.
Nuestra necesidad es buscarle, saber que en nuestras propias fuerzas no podremos, porque como seres humanos estamos llenos de debilidades que nos impiden vivir en victoria y nos condenan al fracaso.
“Padre Dios gracias, nos has dado el triunfo de poder levantarnos a estar contigo, Papito Dios te necesitamos. Te pedimos perdón pues no nos esforzamos por conocerte más, para que nuestra fe se aumente y no falte en los momentos de prueba o dificultad. Danos el poder de tu Espíritu para tomar la decisión de orar cada día y dedicar tiempo a estudiar tu Palabra, y así nos reveles Tu carácter santo y fiel. Dios danos el poder de vencer todas nuestras amarguras, temores, enfermedades y miedos, Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo nuestro ser Su Santo Nombre. Es Él el que nos sana y nos envía todos sus planes que son perfectos, nos desarmamos delante de Ti, pidiéndote que renueves nuestras mentes y pensamientos, permítenos soltar toda carga delante de Ti, Te pedimos perdón hemos pecado y desconfiado de ti, Espíritu de Dios ven y comunícanos la verdad y través tuyo permítenos tener sanidad y que tu gracia abrigue nuestro ser, Te damos todo nuestro amor por ser tan grande sublime y eterno, nos sentimos aceptos en Ti, gracias por poder reconciliarnos contigo, bendito sea Tu nombre, Derrama Tu santo poder en nuestras familias, esposa (o), hijas (os), amigos y conocidos. Te amamos. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para recrearme en su templo. Papito Dios Alivia mi alma necesitada de Ti.” Amén”
¿Quién de nosotros quisiera conocer el secreto para triunfar en la vida? Pues bien, esto no es algo inalcanzable para el hijo de Dios. El apóstol Pablo afirma que podemos ser victoriosos porque lo tenemos a Él, el poder más grande que existe, el que creó los cielos y la tierra, el que tiene todo bajo control. Esta fue una enseñanza esencial en la vida de este gran hombre, quien se vio sometido permanentemente a muchas pruebas y dificultades, en medio de las cuales aprendió a confiar plenamente en el Señor, a disfrutar del regalo de su amor y a no dudar, de su cuidado y protección. Él descubrió fruto de una vida de oración y comunión con Dios, que cuando más débil era, cuánto más vulnerable estaba, cuánto más peligrosas eran las circunstancias que lo rodeaban, su Padre celestial, más cerca estaba de él, transformando su debilidad en fortaleza y haciéndolo todo un vencedor.
Esta fue la enseñanza que Jesús transmitió a sus discípulos, luego de que les faltara la fe en medio de la prueba. Desconfiaron de su amor, de su cuidado y protección. Pero la razón de esto, era que no habían definido realmente en sus corazones, quién era Jesús. Tal vez lo consideraban un gran maestro, pero no el Hijo de Dios, y por eso, cuando la tormenta arreció y la barca comenzó a anegarse, temieron por su vida y reclamaron al Señor: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”
Tengamos presente que las pruebas son herramientas usadas por Dios para fortalecer nuestro carácter, cuando ya de antemano, hemos cultivado una profunda relación con Él, que nos permite conocerlo y mantenernos firmes confiados en su amor hasta ver la respuesta sobrenatural que Él siempre nos dará. Dios nunca llega un minuto adelantado ni un minuto retrasado; Él siempre llega a tiempo. Tampoco es indiferente, pues siempre está esperando que recurramos a Él para ayudarnos, fortalecernos y consolarnos, para que comprendamos que nada puede separados de sus manos, pues aunque lleguen vientos recios o malas noticias, por encima de todo está su amor incondicional que nos llevará a experimentar la victoria. Hoy hagamos una lista de aquellas cosas que creemos que nos impiden ser victoriosos: falta de dinero, mala relación con la familia, desempleo, enfermedad. Tomemos la decisión de no derrotarnos y creamos que “somos más que vencedores”, sabiendo que su amor nunca nos faltará.
Nuestra necesidad es buscarle, saber que en nuestras propias fuerzas no podremos, porque como seres humanos estamos llenos de debilidades que nos impiden vivir en victoria y nos condenan al fracaso.
“Padre Dios gracias, nos has dado el triunfo de poder levantarnos a estar contigo, Papito Dios te necesitamos. Te pedimos perdón pues no nos esforzamos por conocerte más, para que nuestra fe se aumente y no falte en los momentos de prueba o dificultad. Danos el poder de tu Espíritu para tomar la decisión de orar cada día y dedicar tiempo a estudiar tu Palabra, y así nos reveles Tu carácter santo y fiel. Dios danos el poder de vencer todas nuestras amarguras, temores, enfermedades y miedos, Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo nuestro ser Su Santo Nombre. Es Él el que nos sana y nos envía todos sus planes que son perfectos, nos desarmamos delante de Ti, pidiéndote que renueves nuestras mentes y pensamientos, permítenos soltar toda carga delante de Ti, Te pedimos perdón hemos pecado y desconfiado de ti, Espíritu de Dios ven y comunícanos la verdad y través tuyo permítenos tener sanidad y que tu gracia abrigue nuestro ser, Te damos todo nuestro amor por ser tan grande sublime y eterno, nos sentimos aceptos en Ti, gracias por poder reconciliarnos contigo, bendito sea Tu nombre, Derrama Tu santo poder en nuestras familias, esposa (o), hijas (os), amigos y conocidos. Te amamos. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para recrearme en su templo. Papito Dios Alivia mi alma necesitada de Ti.” Amén”
jueves, 13 de diciembre de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

